No sé si a tui te ha pasado, pero a mi si.
Muchas veces en alguna interacción con algunas personas, parecería que hubiéramos contestado con un rotundo Si, cuando ni siquiera hemos abierto la boca.
Muy probablemente sea por que nuestro cuerpo dice mucho más que nuestras palabras. A veces son nuestros ojos los que asienten, otras nuestras manos o la inclinación o cabeza hacia un lado, otras más, el contacto físico, que para nosotros podría ser una palmadita antes de decir no, pero que los otros ( nuestros receptores) interpretan como una confirmación.
¿Que debemos hacer para que esto no suceda? Ser conscientes y hacernos más responsables cada vez y ser coherentes y asertivos con nustro lenguaje corporal.
Hasta la próxima.